REFLEXIÓN ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE
Las estrategias de aprendizaje son concebidas desde diferentes visiones y a partir de diversos aspectos. En el campo educativo han sido muchas las definiciones que se han propuesto para explicar este concepto. Según Schmeck (1988); Schunk (1991) “las estrategias de aprendizaje son secuencias de procedimientos o planes orientados hacia la consecución de metas de aprendizaje, mientras que los procedimientos específicos dentro de esa secuencia se denominan tácticas de aprendizaje.
En este caso, las estrategias serían procedimientos de nivel superior que incluirían diferentes tácticas o técnicas de aprendizaje”. Las estrategias de aprendizaje son una guía flexible y consciente para alcanzar el logro de objetivos, propuestos en para el proceso de aprendizaje.
Como
guía debe contar con unos pasos definidos teniendo en cuenta la naturaleza de
la estrategia. De manera particular las estrategias de aprendizaje en la
Educación a Distancia deben tener en cuenta las características de la persona
adulta. Según Díaz Barriga (2002), hay una gran variedad de definiciones, pero
todas tienen en común los siguientes aspectos:
1.
Son
procedimientos.
2.
Pueden
incluir varias técnicas, operaciones o actividades específicas.
3.
Persiguen
un propósito determinado: el aprendizaje y la solución de problemas académicos
y/o aquellos otros aspectos vinculados con ellos.
4.
Son
más que los "hábitos de estudio" porque se realizan flexiblemente.
De ahí la importancia de planificar dicho proceso y valorar la gama de decisiones que el equipo docente debe tomar de manera consciente y reflexiva, en relación con las técnicas y actividades que pueden utilizar para alcanzar los objetivos de aprendizaje.
Ahora bien, toda estrategia de aprendizaje debe ser coherente, en primer lugar a la concepción pedagógica que comporta la institución educativa y en segundo lugar, con los componentes de la planificación curricular, específicamente, a los objetivos de aprendizaje y a los contenidos.
La educación a distancia y de manera particular, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el proceso educativo, han develado la exigencia al y la estudiante de desarrollar las actitudes de autonomía, autodirección y autorregulación en su proceso de aprender. Porque como lo destaca Valenzuela (s.f.) al referirse al papel del estudiante destaca “No importa que tan buen diseño instruccional tenga un curso o que tan sofisticadas sean las tecnologías que se empleen, el aprendizaje de un cierto contenido tiene al participante (y a sus estrategias para aprender) como el responsable final del logro de las metas educativas”.
Las
estrategias de aprendizaje, además de estar estrechamente relacionadas con el
logro de los objetivos, debe promover el aprendizaje estratégico, donde las
representaciones mentales (aprendizajes) tengan relación con el contexto de la
persona que aprende y tenga relevancia para su cotidianidad.
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